viernes, 26 de octubre de 2012

Sinestesia, de la arquitectura a la moda


Yaacov Agam (Arquitectura interior, 1974) / Víctor Vasarely (Vega-Multi, 1976) / Bridget Riley (Movement in Squares, 1961) / Ohne Titel, 2013 / Prada FW 2012-2013 / Givenchy, 2013

Artículo publicado originalmente el 7 de septiembre 2012 en Javier M. Reguera Studio que describe dos hechos interrelacionados: la influencia mutua entre arquitectura y moda, y la tendencia emergente de la sinestesia (derivación del arte óptico) en la moda.


Los estilos (artísticos) también acontecen para proporcionarle al ojo una dimensión perceptiva más ajustada a la realidad, ya sea por la necesidad proyectiva de alinear la estética con las trasformaciones psicosociales en la esfera pública y privada o por la perspicacia ideológica por la cual el mundo ha de hacerse más comprensible. El Gótico, el Rococó, el Minimalismo, el Funcionalismo, el Streamline modern o el Googie, por citar sólo algunas corrientes entre otras muchas que han ido sucediéndose a lo largo del tiempo, imprimen al modelo de sociedad en el que se inscriben un sistema mental. En su versión más expresiva, esta idea nos dice que el campo social (organización, estructura, disposición) sintomatiza sus códigos (valores, estilo de vida) a través de signos visuales que, puestos en su conjunto, caracterizan una estética. Valgan dos anotaciones como muestra de esa interrelación. El Rococó, aparecido a principios del siglo XVIII, supone una administración de la armonía y la bellleza distinta a la que había imperado con Luis XIV (ostentación, barroquismo, excesos de la vida cortesana, predominio de la aristocracia) para resaltar un hedonismo que empieza a extenderse incluso a la alta burguesía. El Streamline modern, una derivación del Art-Decó, capitaliza el interés por la aerodinámica (preludio de la era espacial, años 50) a través de la incorporación de la línea curva al diseño, pero en su trasfondo está la prerrogativa de comunicar un mundo nuevo en los años posteriores a la depresión del 29, en Estados Unidos. En ambos casos (y otros muchos) los cambios formales se originan en la arquitectura para trasladarse después a otras disciplinas. El Rococó se aprecia en la pintura, la decoración, el diseño de muebles. El Streamline modern aplica sus descubrimientos a objetos de consumo utilizados en la vida cotidiana (coches, tostadoras, radios, etc).

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Elizabeth Corkery, "Visual Notes on Synesthesia", 2008

En el análisis de tendencias, el trasbase incipiente de un conjunto orquestado de elementos visuales-estéticos de un ámbito a otro puede querer decir que un estilo está concretando su definición en un marco más amplio, de tal forma que sus posibilidades de adquirir reconocimiento y legitimidad son mayores. El proceso puede ser más o menos lento, visible o preciso, pero en las coordenadas que llevan de la novedad a un enclave de visibilidad el estilo remarca la intención de asentarse al menos ante una masa crítica. Hablamos del uso, de su difusión y alcance, de las transferencias del código a áreas creativas (incluso de mercado) distintas, y es ahí donde hemos de situar la proclama de la Sinestesia como un código estético (que conforma un estilo) a tener en cuenta.

Tomando como punto de referencia la neurofisiología, la Sinestesia puede definirse en base a la percepción conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones en un mismo acto perceptivo. Su traducción al mundo del arte queda expuesta en el desarrollo del Op-Art a mediados del siglo XX, donde la dialectica producida entre modelos geométricos y lineas dispares, los contrastes cromáticos o la repetición en pugna con otras formas contrapuestas, crean una experiencia visual fuera de lo común.


Elizabeth Corkery, "Visual Notes on Synesthesia", 2008

Podemos retrotraernos a los pioneros en el uso de la sinestesia como Víctor Vasarely y Bridget Riley, incluso a los espacios sinestésicos de artistas como Yaacov Agam, para certificar que su estilística parte de conceptos pictóricos y se traslada casi simultáneamente tanto a la escultura como al espacio, es decir, a la instalación como mecanismo artístico en la creación de un interior separado. Años después encontrará una vía acomodada a proyectos arquitectónicos contemporáneos de mayor envergadura, tal vez contradiciendo la trayectoria de algunos estilos pasados que se habían propiciado primero ante el alarde político, ideológico y social de la arquitectura y el urbanismo.

Podemos igualmente tomar como modelo más cercano en el tiempo la instalación "Visual Notes on Synesthesia" de Elizabeth Corkery para apuntar que en su interior el resumen de la sinestesia evita un único campo de actuación. Más bien su lenguaje se completa en la interacción entre los planos. Corkery aporta un visión de conjunto: todo afecta. Así, los signos visuales de la sinestesia empiezan a tomar cuerpo en una realidad contemporánea más amplia y cotidiana<, especialmente en la construcción de interiores.



BU Lounge, Bangkok, 2012 / Windsor Wood Office, Bangkok, 2012 / Tukcom, Thailand, 2011

Teniendo en cuenta que la arquitectura de los últimos treinta o cuarenta años se ha diversificado en multitud de variables que van desde la adaptación del Estilo Internacional a las megalópolis actuales, la reorganización del Movimiento Moderno o las redundancias del monumentalismo posmoderno, ¿cual podría ser la respuesta válida a la eclosión, aún de forma incipiente y aislada, de la Sinestesia en el orden arquitéctónico del mundo de la vida? A modo de hipótesis, podrian establecerse tres parámetros que hacen de la Sinestesia un conjunto visual de la época aún cuando no formaliza un estilo hegemónico: 1) La Sinestesia puede significar, a pesar de su uso de la geometría, una opción todavía no ponderada al racionalismo social y económico. 2) La Sinestesia ejemplifica un nuevo modelo socio-perceptivo de carácter hedonista donde impera el estado psicológico y el poder sensitivo del entorno. 3) En la Sinestesia contemporánea la asimetría se confronta con la geometría: el estilo proyecta una vía de escape de la realidad cotidiana.

Interiores como el BU Lounge en Bangkok o el Zebar Live Bar en Shanghai participan de un brote óptico donde la pespectiva se abre a partir de planos simultáneos reforzando la idea realidad aumentada: se infringe la manera natural de leer el entorno. La ruptura de las líneas y los planos sitúan al individuo en un espacio que apenas nada tiene que ver con el medio urbano tal como lo experimentamos. Al entrar en entornos sinestésicos (bares, hoteles, edificios de uso público, etc) se produce una alteración perceptual que sólo encuentra acomodo ante un cambio mental.

Arte, diseño y arquitectura se retroalimentan mutuamente. El arte de la instalación supone una fuente para la innovación en el diseño de interiores, más si éstos están pensados para espacios donde interviene lo lúdico (bares, hoteles, restaurantes, discotecas, etc). Colector General es un entorno experimental instalado en la abandonada industria Federal Screw Works, en Michigan. La instalación consiste en un pabellón color magenta interrumpido por cortes de luz directa, generando perspectivas geométricas y efectos ópticos. El espacio, tal como está modulado, activa en el visitante otros modelos perceptivos donde se cuestiona la profundidad de campo, las dimensiones y la escala del entorno.


Zebar, Live bar (Shanghai, China), 2010, diseñado por el estudio 3Gatti / Colector General, 2012, diseñado por Spatial Ops

Así, esas influencias mutuas (orquestadas a través de signos definitorios) pueden adquirir desarrollo en otras disciplinas. La influencia de la arquitectura en la confección y diseño de la moda está presente a lo largo de su historia, aún cuando a veces se hace difícil aislar los nexos estilísticos que definen un estilo en una u otra especialidad artística. La Sinestesia parte de modelos pictóricos (ópticos) para evolucionar simultáneamente en el espacio tridimensional (óptica + interiores basados en elementos perceptivos). La moda también ha empezado a reaccionar ante la emergencia de tales elementos en el espacio arquitectónico contemporáneo, intentando traducir una sensación perceptiva en la superficie de la prenda: juegos ópticos, ruptura de líneas, simetrías y asimetrías, perspectivas, relacion entre color y geometría, etc.

De alguna manera, eso nos devuelve a ciertos aspectos del universo óptico de Victor Vaserely, Anonima Group (fundado por Ernst Benkert, Francis Hewitt y Ed Mieczkowski), Bridget Riley o Yaacov Agam, pero sin perder la referencia a la arquitectura y el diseño de interiores actual. En moda, la adaptación del estilo óptico o sinestésico puede producirse en grados muy diversos. Los tres ejemplos expuestos arriba ofrecen una variante distinta de implicación estética. La firma Ohne Titel muestra en algunas piezas de 2012-2013 cierta tendencia a la asimetría a partir de la conjugación de planos y lineas, creando una leve ruptura de la perspectiva sobre el cuerpo. El vestido de Givenchy, también para la temporada de 2012-2013, juega con la superposición de estilos quizá para remitir al observador a un modo diferente de percibir la presencia femenina. Ello provoca también la contraposición visual de conjuntos estéticos distintos, hecho que puede apreciarse igualmente en interiores arquitectónicos con un valor de cambio perceptual relacionado con la Sinestesia. Prada, por su parte, es más evidente en su integración de formas ópticas directamente extraídas del mundo visual de Vaserely, pero en su campaña publicitaria para 2013 va más allá al darle al espacio circundante un valor de contraste en relación a las prendas.

Peter Pilotto. Primavera 2013

Al exponer tales ejemplos, no hablamos de un requerimiento más o menos creativo del estampado o de su oportunidad textil en un mercado cambiante, sino de un conjunto de signos que pueden asentarse en un estilo. Merece la pena detenerse en la obra de Peter Pilotto, especialmente en sus creaciones para 2013, porque en ella se da una aplicación del arte óptico y del estilo sinestésico que resume vertientes distintas desde los años 60 (del siglo XX).

Al igual que los interiores arquitectónicos vistos previamente o las instalaciones de Yaacov Agam y Elizabeth Corkery, la figura humana se convierte en un objeto proyectado que induce a un estado óptico o perceptivo inusual. Peter Pilotto se abastece de esa tradición con mayor detenimiento para su colección de 2013, pero ya en 2009 introduce composiciones que le llevarán a trabajar a partir de 2011 con una estética sinestésica reconocible.

En 2011 introduce composiciones con una clara influencia del Op-Art, en una gama reducida a negros, grises y blancos La clave reside en la relación dinámica que crea entre las partes, una perceptiva que recuerda igualmente al arte cinético: una estética del movimiento. Sus colecciones de 2012 precipitan esa idea hacia el color, una paleta de colores fríos (especialmente azules) que describen cierta serenidad confrontada a la dinámica formal. Ante la necesidad de no dispersar la composición, su síntesis óptica queda reflejada en las simetrías. En su colección de 2013 la simetría se convierte en un motivo recurrente, enlanzando con otra de las características del arte óptico de Vaserely. Desde este punto de vista, la figura femenina funciona como enclave escultórico, pero es la simetría la que organiza el conjunto para evitar la producción de densidad o ruido. Esa manera de plantear el espacio del diseño tiene mucho que ver con los interiores arquitectónicos descritos anteriormente. El diseño se pone al servicio de nueva experiencias perceptivas ajenas a la cotidianidad.



Peter Pilotto. Primavera-Verano 2011 / Otoño-Invierno 2012 / Primavera-Verano 2012 / Peter Pilotto. Primavera 2013

Otras firmas están trabajando en esa idea, introduciendo en sus diseños (entornos, figuras, superficies) características de un estilo sinestésico que puede resumirse, a modo de aclaración, en aquella instalación de 2008 creada por Elizabeth Corkery, “Visual Notes on Synesthesia”.